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Archive for the ‘Cine’ Category


Mucho se podría debatir sobre las mejores ofertas cinematográficas que nos dejó el 2010 y eso es bueno, se acepta el debate. Vale destacar que aun no he visto Confessions, Animal Kingdom, Fish Tank y Somewhere, pues tengo que sacar la lista ahora o nunca y trabajar para comer, y que puedo decir, soy un pelotudo como los miembros de la Academia.

Por orden alfabético:

1. Black Swan (Darren Aronofsky)

Es imposible evitar ahogarse en la neurosis de Nina y no padecer cada uno de los incómodos cambios de su inestabilidad mental. Aronofsky logra dar mucho con muy poco, a lo grande como Hitchcock o Kubrick. Una metamorfosis desgarradora como pocas.

Trailer:

2. Blue Valentine (Derek Cianfrance)

Blue Valentine es una experiencia devastadora, difícil de resistir y admitir pues ese sujeto de estudio que está en la pantalla eres tú, y todo aquel que se ha enamorado, ha ganado y fracasado. A veces vamos al cine a escapar, otras, a enfrentar realidades.

Trailer:

3. Inception (Christopher Nolan)

Un thriller intelectual, adictivo y con clase, una alternativa de entretenimiento comercial pero con algo de sustento ¡venga que hacía falta! Inception es una idea simple que no vale la pena explicar, el film habla por sí solo, no van a conseguir una versión de bolsillo con comentarios para el examen del colegio, sino está a su altura o paciencia vean Transformers.

Trailer:

4. I Saw the Devil (Jee-Woon Kim)

La moral es un sentimiento muy moldeable. Viciosa, depravada y sin compromisos, I Saw the Devil es una experiencia visceral de lujo. Woon Kim nos trae el formato de la venganza reconfigurado, otro nivel de retribución no apto para espectadores de corazón débil.

Trailer:

5. Jack Goes Boating (Philip Seymour Hoffman)

Hoffman le da al clavo cuando se trata de gente ordinaria con problemas comunes, sus alegrías y tristezas. Todos estamos emocionalmente jodidos, que no lo quieran admitir es otra cosa. Dolorosamente honesta y finalmente dulce.

Trailer:

6. Mother (Bong Joon-ho)

No hay amor como el de una madre, incluso en los más retorcidos caminos de la vida. Madeo es un laberinto anti fórmulas, un misterio atípico con un desenlace incierto. Un film para gente adulta, en el buen sentido de la madurez.

Trailer:

7. Rabbit Hole (John Cameron Mitchell)

Un relato vívido y honesto de una pareja buscando lo posible de una situación imposible. Rabbit Hole es una expereciencia catártica, profunda y compleja que desafía la objetividad. Kidman y Eckhart se lucen.

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8. The King’s Speech (Tom Hooper)

Una Guerra personal con la que todos padecimos. Sobria, eficiente, entretenida y conmovedora, una historia poco convencional e irresistible.

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9. True Grit (Ethan Coen, Joel Coen)

¿Qué se puede decir de los Coen que no se haya dicho? True Grit es una película impecable que sobrepasa al género. Impoluta referencia a los films de John Ford y una fotografía de lujo.

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10. You Don’t Know Jack (Barry Levinson)

Es difícil que una película toque tan de cerca un tema sin parecer que tiene una posición terca y un punto de vista inamovible, pero este fin realmente complica la subjetividad. Tiene que ser realmente muy difícil para el espectador arremeter contra los argumentos del Dr. Kervokian o al menos no sentirse perturbado por el tema lo que la hace una opción imperdible. Obviamente Pacino y el resto del casting, fantásticos.

Trailer:

Mención Honorífica

1. The Social Network (David Fincher)

Una exposición relevante sobre los cambios en la comunicación y la socialización a través de los ojos de una persona que construyó un imperio en torno a la imposibilidad de transmitirle a la gente sus sentimientos. Una película para una generación. Fincher, Sorkin, Baxter & Wall, impecables.

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2. Rare Exports (Jalmari Helander)

Horror, mitología y humor negro le dan un vuelco a las navidades y a la imagen de Santa Claus que conocemos. Una B- Movie llevada a otro nivel.

Trailer:

3. L’ Illusioniste (Sylvain Chomet)

Animación “old school”, sin 3D, gracias. Encantadora y al mismo tiempo deprimente, una historia de amor y pérdida con un dulce toque de fantasía en la impecable ejecución y que te deja un sabor de boca melancólico.

Trailer:

4. The Chaser (Hong-jin Na)

Otra joya coreana. Técnicamente el film es de 2008 pero el resto del mundo le empezó a descubrir a principios de 2010. Mi reseña: https://calzafive.wordpress.com/2010/11/16/the-chaser/

Trailer:

Lo peor

Para regocijo de mi ser, esta lista es muy corta. Las campeonas innegables, como Sex and the City 2, The Last Airbender, Yogi Bear, Jonah Hex, Gulliver’s travel, no las vi.

1. The Green Hornet
2. Despicable Me
3. The Bounty Hunter

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¿A qué hora se acaba esto?

Hay que admitirlo, este año fue el peor show en la entrega del galardón dorado, pero ¿qué fue lo que pasó?

He aquí las razones del espectáculo más sonso del año:

1.- Pésimo guión con chistes predecibles
No se le puede culpar a Franco que tuviese una actitud de desinterés total con semejantes líneas para comentar. Los chistes de borracho, haciendo alusión a Charlie Sheen, el lesbianismo de Black Swan, Winter’s Bone el cual ni siquiera vale la pena explicar, y así. La química nunca apareció entre Franco y Hathaway lo que condujo a una tortura de tres horas y media.

2.- Un año flojo de buenas películas
Está bien, si hubo buenos films en el año, pero no los suficientes, por lo que las nominaciones de relleno se hicieron sentir. Tener que estarle recordando a la audiencia los momentos dorados de Hollywood no fue de gratis, tenían que borrarle de sus mentes el hecho de que “The Wolfman” se acababa de ganar un Oscar, ni “Gone with the Wind” pudo tapar tal desfachatez.

Pretendamos que nunca ocurrió

3.- Pésima producción
¿Cómo es posible que Kirk Douglas haya sido el “highlight” de la noche? Todos pensaron que el anciano actor había salvado el show, pero estaban muy equivocados, bastara que se terminara su intervención para que volviéramos a la triste realidad. El premio a Lifetime Achievement fue un desastre, nunca entendí que estaba pasando, ¿para qué se armo la presentación de tal manera, para qué están buscando ganar tiempo? Ah sí, para el “auto-tune musical number”

HELP!


4.- El montaje musical
Si pensara en alguna fórmula apocalíptica para terminar con la sensatez y buen gusto de la gente a través de la música jamás se me habría ocurrido algo tan terrible como lo acontecido esa noche. Gwyneth Patrol admitió tener una semana sin dormir, te creemos Gwyneth y no, el talento vocal no corre en tu familia. Hathaway es una excelente actriz de muchas habilidades, pero su número musical no lo demostró así. Cuando todo parecía que no podía empeorar, aparece Celine Dion… “Smile” nunca había sonado tan mal, y en cuanto a el final con “Somewhere over the Rainbow” no puedo decir nada, ya mi tv estaba apagada. ¿Qué rayos fue el montaje con el auto tunning? Nadie sabe.

Quizás la Academia debería aprender de esta oportunidad, que los Oscar no solo son una ceremonia de premiación sino un show televisivo, por lo tanto tiene que ser entretenido.

Si hay algo seguro es que si no se muestran cambios radicales nadie en su sano juicio dirá en 2012 “Hey, esta noche hay que ver los Oscar”

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Puntuación: 5 de 5

La premisa fue suficiente para atraerme: un ex policía, ahora proxeneta, alguien que no consideraríamos una buena persona, está molesto porque cree que uno de sus clientes ha estado secuestrando a sus chicas para venderlas. Cuando la cuarta o quinta prostituta desaparece decide que ya es suficiente y es momento de ponerle un parado al asunto. Lo que no sabe nuestro protagonista es que su cliente es un sádico asesino.

The Chaser se estrenó en Corea del Sur a principios de 2008, resultando un bombazo de taquilla inmediato con más de cinco millones de espectadores, sólo superado por la también coreana y excelente The Good, The Bad, The Weird.

El film es el primer largometraje que ha escrito y dirigido Na Hong-jin pero no escatima en calidad y suspenso. La historia es un ejemplo perfecto de narrativa y manipulación de la audiencia. Hong-jin le da al público exactamente lo que necesita, no más, no menos.

Otra de las fortalezas de la película es la definición de los personajes. Realizada a través de sus acciones presentes, sin flashbacks ni exceso de diálogos es muy buena y logra que el espectador se involucre en el film a pesar de que sus dos protagonistas no sean precisamente gente muy agradable.

El perfil del psicópata es probablemente de los mejores que se han llevado a la pantalla. La película evita cuidadosamente darle ningún tipo de motivación ni excusa, mostrando sólo su comportamiento indiferente y la violencia escalofriante que les dedica a sus víctimas para evitar cualquier tipo de simpatía del espectador. Esto también refuerza el perfil del asesino, en la vida real a los asesinos en serie no les pegaban de niño, ni pasaron hambre o los violaron, es simplemente la ausencia de una noción del bien o el mal, personas como cualquier otra que tienen una participación casi cirúrgica en el entorno social.

El nivel de realismo y sinceridad en The Chaser se agradece. No hay carros explotando, grandes coreografías ni superhombres. Cuando los actores corren, están corriendo. La tomas están editadas tal cual como se ve, no hay trucos desconcertantes ni “copy paste” en su ejecución. La policía es de lo más común y regular, a pesar de la inclinación del director por mostrar su ineficiencia, no hay nada fuera de proporción en su participación. Las peleas son al estilo Oldboy, torpes, accidentadas y salvajes o simplemente callejeras, nadie hace demostraciones Kung Fu.

Técnicamente la película es muy buena, la banda sonora, muy discreta, cumple a la perfección con el propósito de acompañar la narración. Los actores ofrecen sólidas interpretaciones, destacando especialmente Kim Yun-seok en su composición que llena de humanidad a un personaje que a priori no merece la atención ni el aprecio.

En definitiva The Chaser es una magnífica película, que cuenta con una sólida elaboración, además aporta el ritmo frenético y la intriga de los buenos thrillers, garantizando el entretenimiento.

Para variar, Warner Bros tiene los derechos para el remake. William Monahan (The Departed) se suponía, esperemos que haya desistido, estaba adaptando el guión con Leornado Di Caprio en mente para protagonizar como el ex policía.

El tráiler no le hace justicia pero ahí les va:

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Cotufas, buena compañía, refrescos y una alfombra roja. Otra temporada de galardones se fue, y superado el enfrentamiento bíblico entre Avatar y The Hurt Locker, es tiempo de recapitular y ver que nos dejó el Sr. Oscar para conservar y que deberíamos borrar de nuestra memoria.

La victoria de un film relativamente independiente como “mejor película” debería abrirle los ojos a más de uno. Una de las primeras lecciones de este acontecimiento es el hecho de que no necesitas presupuestos escandalosos, ni un gran plan de marketing y publicidad para hacer una buena película. La mayoría de los films “indies” nominados superaron cualquier expectativa en las carteleras. La drama-comedia Up in the Air no pintó nada en los Oscar, pero este pequeño film de Paramount costó tan solo 25 millones de dólares y ya lleva 125 millones recaudados alrededor del mundo. Crazy Heart, de Foxsearchlight, costó a penas 7 millones de dólares y ya pasó los 30 millones recolectados, esto sin contar con el mercado del DVD.

Lo anterior prueba que las buenas películas no necesitan una estatuilla dorada para hacer dinero.

Estos conservadores y considerados resultados no llegaron de la nada. Los festivales de Venecia, Toronto, Sundance, etc. fueron una gran influencia a la hora de considerar las nominaciones a los premios Oscar. Sin ellos probablemente hubiésemos tenido a Avatar compitiendo como mejor película contra la insoportable Transformers. Los Oscar de este año prueban que el circuito de Festivales está más vivo que nunca.

Se podría decir que esta ceremonia apuntó a la humildad. El hecho de darle el premio al mejor guión adaptado a Precious y no a Up in the Air, es una clara muestra de ello. Jason Reitman ha generado mala fama recientemente no precisamente por ser alguien humilde, además de que se daba como un hecho irrefutable que el mismo se llevaría la estatuilla por su genial adaptación, sin embargo la academia prefirió darle un jalón de orejas y recordarle el espíritu de este negocio y hacia adonde debería ir.

A pesar de presentar una lista excesivamente larga de nominados, en esta misma tónica inesperada nos llegó la decisión a mejor película.

En cuanto al evento en sí mismo hubo muy pocas cosas memorables. Los preciados días de Hugh Hackman han pasado.

Empecemos por lo bueno. El discurso de Mo’Nique, muy acertado, sincero y directo, se apreciaría ver más de esto en el futuro. Ben Stiller como siempre hizo la distinción necesaria, ¿Cuándo va a aceptar este hombre la invitación que tantas veces le ha hecho la Academia para animar el evento? Otra cosa rescatable fue el regreso del formato de cinco presentadores, el año pasado lució mejor pero no deja de ser una buena idea y un gran aporte a la premiación.

Ben Stiller rules

Ahora, los mal sabores.

Steve Martin y Alec Baldwin. No hay duda de que cada uno de ellos es fantástico y la idea de unirlos prometía entretenimiento y diversión en un solo combo ganador. No podían estar más equivocados. La mayoría de los chistes fueron muy malos, la química nunca apareció y Martin trató de imponerse sobre Baldwin hacia el final del show con miras a resucitar el programa pero esto nunca pasó. Cada vez que ambos aparecían se generaba una incomodidad inmensa en la pantalla.

Todos los números musicales fueron horribles, Marc Shaiman no pegó ni una, todas muy largas y desacertadas. ¿“Do the robot” con bailarines callejeros para representar las partituras nominadas?, yo paso Sr. Shaiman.

El tributo a John Hughes. Increíblemente aburrido, ni siquiera voy a profundizar en ello.

Hecho a un lado los malos ratos, este año lució mucho más sincero a la hora de otorgar el famoso muñequito dorado, quizás, solo quizás, estemos empezando a ver un cambio en Hollywood hacia un cine más honrado y memorable.

Se parte de la solución y no del problema:

http://www.takepart.com/thecove

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Los famosos galardones de Hollywood regresan este año duplicando la cantidad de películas nominadas de cinco a diez y cambiando el proceso de votación. Esta no es la primera vez que ocurren modificaciones de este tipo, pero en dado caso nos deja un extraño sabor en la boca, no es chicha ni limonada, y es que ¿Hasta qué punto el negocio doblega al arte?

Primero vayamos con el sistema de votación. Este año, los votantes deberán enumerar las 10 películas nominadas a “mejor película del año” en el orden de prioridad o de notoriedad que consideren, de manera que el film ganador será aquel que obtenga más números 1 en los votos.

Ahora bien, la idea de este sistema es la de tratar de equilibrar el criterio de los votantes, digamos que tu corazón está con Avatar y el ego de James Cameron pero estás despechado por The Hurt Locker, pues votas por el rip off de Pocahontas como número 1 y le das el número 2 a la súper MILF de Bigelow. Si el comportamiento general de las votaciones fuese este, la academia podría decir que la segunda mejor película del año fue The Hurt Locker, ahora ¿de qué rayos sirve eso? Se supone que para los nominados ya es suficiente currículo entrar en dicha selección, ¿de qué te sirve saber que fuiste la segunda opción más votada? Ya lo puedo ver en las carátulas de los DVD’s “¡La 2da mejor película del año!”, “Two tumbs up to the best second movie of the year!”

¿Qué pasa con la película que reciba menos votos?, no hay ninguna interpretación en dicho resultado más que su nominación fue de relleno y eso ya se entiende cuando dicho film no resulta ganador entre tantos nominados.

“Que onda guey tu peli quedo de décima, ¿tan mala era, no se merecía algo mejor?”

El formato pide al votante que vote por la película que considere que más se lo merezca.

Citando al gran Clint Eastwood en The Unforgiven, “Deserve’s got nothing to do with it”

Este sistema de votación no solo es absurdo sino innecesario. Bajo este sistema no se están otorgando distintas calificaciones a las diferentes películas sino concediendo un único voto por film.

Anudado a esto, la torpeza de niveles bíblicos cometida por Nicolas Chartier, productor de The Hurt Locker, deja aun más en ridículo este sistema. Pedirle a la gente que vote como última opción por Avatar no va a cambiar el resultado de la premiación. El único que podría sentirse afectado por eso sería el ego de Cameron, que a más nadie le importa o interesa.

Ahora, la cantidad de nominados. Todos saben que el premio de mejor película está entre dos opciones, a lo sumo tres, por lo que nominar a siete u ocho películas más es una obvia acción de mercadeo. Básicamente estamos viendo dos categorías en una, “artísticas o al menos lo intentaron” y “mucho dinero nene”

Esta clara y quizás desesperada estrategia de la Academia nos sugiere que veremos a los dos titanes compartiendo distintos galardones o al menos esa es la idea que se intenta proponer a los votantes. Es una manera de lavarse las manos y decir que se está premiando tanto al talento como a la taquilla, cuando en realidad solo debería premiarse al primero que de por si rara vez hace taquilla y no al talento de llenar la sala pues este último se resume generalmente en marketing.

An Education y A Serious Man, son inclusiones hechas para evitar críticas y ser catalogados como unos vulgares comerciantes de DVD’s. Estamos claros que para mejor o peor ambas películas tienen lo suyo, en lo particular ambas me gustaron, pero en realidad donde está el lomito de estás premiaciones anuales es en las categorías a “mejor película extranjera” y “mejor documental”. Música, edición, película animada y escritura siguen siendo nominaciones de mi interés pero mis expectativas se resumen a dos categorías, ¿y las tuyas?

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Puntuación: 5 de 5

¿Existe tal cosa como documental de horror? Es probable que este sea el primero de muchos.

La mayoría de los documentales socialmente responsables y rabiosos de indignación, nos fuerzan a presenciar alguna tragedia en retrospectiva, esperando que aprendamos algo de nuestros errores. The Cove es tan oportuno que me duele infinitamente.

Este no es un documental ambientalista que intenta regañar al espectador para que vaya a sembrar un árbol. Cualquier insensible puede inferir que el contenido de este film inspira una indignación sin límites que requiere de su público una respuesta inmediata.

The Cove nos ubica en una lejana costa del Japón, donde un puñado de hombres desesperados y resentidos guarda un secreto que vale mucho dinero y donde un ex entrenador de delfines comienza su camino a la redención.

Rick OBarry representa la cara humana de esta historia. En los años 60, el señor OBarry fue el responsable de capturar y entrenar a cinco delfines que terminarían interpretando al sensacional Flipper en la famosa serie de televisión. En la medida que su relación se fue haciendo más estrecha con estos animales, OBarry comprendió que son creaturas sumamente sensibles, inteligentes y consientes de sí mismas, tan adaptadas a su vida salvaje que al someterlas al cautiverio se les está infligiendo un daño inmensurable. Como consecuencia de un terrible acontecimiento en la vida de OBarry, este es inspirado a cambiar de actitud y se propone impedir que está actividad continúe alrededor del mundo.

Su misión lo lleva a Taiji, un pueblo que aparenta ser devoto de las ballenas y delfines que nadan en sus costas, pero nada puede estar más lejos de la realidad. El lugar es una especie de Rosswell o Hangar 18 para los japoneses de la zona, el acceso está prohibido para extraños y la complicidad del gobierno está a la orden del día. Es por esto que OBarry buscó la ayuda del cineasta Louis Psihoyos y de la Sociedad Preservadora del Océano para exponer los terribles acontecimientos allí ocurridos.

Obarry y Psihoyos arman un equipo, como bien describen, a la Ocean’s Eleven, para desenmascarar el complot. Con un grupo de expertos en cualquier variedad de disciplinas, la policía pisándole los talones y un montón de hazañas peligrosas, Psihoyos logra colocar equipos ocultos de grabación para documentar las atrocidades cometidas por los pescadores. El resultado es simplemente devastador.

La película en sí, es un acto de heroísmo, que nos lleva a lo profundo de las líneas enemigas con un resultado que hay que ver para creer. Está más que advertido que el contenido es sumamente perturbador, pero es algo que realmente hay que ver. La indignación va por la casa.

Al terminar el documental no podía dejar de sentirme culpable y decirme a mí mismo ¿cómo he podido ser tan ignorante? No puedo evitar sentirme cómplice en algún grado de los acontecimientos expuestos.

The Cove es una confirmación de dignidad humana ante lo innombrable. Crear conciencia y reacción es su estandarte.

La acción que inspire este film debe ser concienzuda. Nadie te está pidiendo que vayas a pelear con los pescadores japoneses como hacen los adeptos manipulados por Greenpace, cuyos dirigentes tienen participación en todas las comisiones políticas dedicadas a evitar que este tipo de cosas pasen pero no hacen nada porque también reciben su buena tajada cortesía de la carne de delfín.

Yo crecí viendo y adorando las películas de terror pero nunca había visto algo tan perturbador como las imágines finales de The Cove.

Espero sinceramente que este documental sea una pieza de conciencia viviente que se contagie alrededor del mundo, esparciendo ondas de cambio que lleven a una controversia masiva y por ende a resultados favorables, una justicia global.

The Cove no es solo un documental que comparte con nosotros una tragedia con una historia fascinante, sino que quizás ayude al mundo a ser un lugar mejor. Un testimonio del poder del cine y por ende de lo que debería ser un documental.

El trailer:

Crear conciencia y divulgarla es lo mínimo que podemos hacer. Para colaborar o ayudar de alguna manera, por favor ingresen aquí:

http://www.takepart.com/thecove

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Hollywood se ha contagiado de una nueva fiebre, la de los lentecitos 3D. La locura desatada por la redescubierta ilusión óptica tan solo empieza a insinuarse en el horizonte. Solo basta con mirar la cantidad de películas anunciadas en las recientes semanas que se irán al famoso formato. Mientras sea financiable, se convertirá en un hecho, y es que la tercera dimensión huele a mucho dinero.

Los dueños de los estudios cobran más por películas en este formato, y mientras más se unan al club, mayor serán las ganancias.

El abrumador éxito de Avatar ya ha traído consigo consecuencias ridículas, como en China, donde no se exhibió dicha película en 2D. Si la tendencia continúa a este ritmo, se convertirá en mandato universal hasta el punto que las películas en 2D sean obsoletas. ¿DVD, Blu-Ray? Olvídenlo, 3D Blu-Ray es inevitable y está a la vuelta de la esquina. Si tienen planes de comprar un televisor nuevo, olvídenlo, más pronto que tarde la tecnología 2D estará fuera del mercado cinematográfico casero.

¿Cuál es mi problema con esta reciente tendencia? Que no todas las películas necesitan ser hechas en 3D. El taquillazo de Cameron ha desatado el hambre descontrolado de la industria cinematográfica, donde películas que no fueron ideadas para tal fin están siendo adaptadas al futuro tecnológico como es el caso de Clash of the Titans, donde resulta costoso e inútil.

Usar los pesados lentes 3D de vez en cuando está bien, pero al ritmo que vamos, será de uso obligatorio. No, no exagero, Harry Potter, Iron Man, la atorrante Transformers, Underworld, Ghostbusters, James Bond, Twilight y Spider-Man, son algunas de las franquicias que van con todo y ni hablar de las viejas que serán relanzadas como Star Wars o The Lord of the Rings.

Para una película de una hora y media como tope, está bien, pero las cintas tienden últimamente a perder el control en cuanto a su duración, ahora es común que la película más simplezca te lleve más de dos hora de tu tiempo, casi siempre inmeritoriamente. El nuevo y último film de la saga del mago Potter, indudablemente estará por las dos horas y media aspirando a las tres. Seguro será divertidísimo para los que ya de por si usan lentes o que lleven niños.

Algo que por lo visto a nadie se le ha ocurrido es la ubicación en la sala de cine. De por si estos espacios cuentan con algunos asientos de ubicación terrible, imagínense quedar en la primera línea con una película 3D. La magia del formato no se disfruta si no es aprovechada desde al ángulo correcto, bordes borrosos y mayor concentración es inevitable si no se tiene un asiento céntrico.

A estos factores hay que agregarle los dolores de cabeza y las náuseas, por suerte nunca he padecido de ninguna de las dos, y sin embargo al final de Avatar ya quería tirar los lentes contra la pantalla. No es sabio ignorar la cantidad de personas que tienen problemas de vista y que les toma más trabajo procesar estás imágenes, con el tiempo este sector de espectadores sencillamente optará por no ver la película antes de tener que someterse a una migraña cinematográfica.

Una excusa de otra dimensión

El 3D existe desde los años 40, y tomó unos 70 años de espera para que apareciera una película que lo hiciera meritorio. Pero más allá del redescubrimiento visual, Avatar probó que una película que usualmente hace 200 millones de dólares en taquilla, pasaría a recolectar unos 300 millones gracias al alquiler por el uso de los lentes. De por si, el costo de las entradas al cine aumentó sin derecho a pataleo, si a eso le agregamos el costo de los lentes, podríamos ir olvidando al séptimo arte como un medio de entretenimiento popular.

El 3D está revolucionando el mercadeo, no el medio audiovisual.

Si le pones la etiqueta de LEVIS a un jean de una marca irreconocible y de penosa elaboración, mucha gente no se dará cuenta de la diferencia y lo compraran llenos de júbilo. Lo mismo ocurre con los próximos lanzamientos Hollywoodenses, mucha basura disfrazada con lentes 3D. Espectadores ingenuos verán el logo y pensaran que los espera una aventura digna dentro de la sala de cine, pero lo que no saben es que los aguarda una pesadilla tridimensional. Gracias a esta ingenuidad, estás basuras para todo público hacen un montón de dinero en taquilla que solo sirve para ser invertido en más basura con más dimensiones y menos contenido.

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