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Cotufas, buena compañía, refrescos y una alfombra roja. Otra temporada de galardones se fue, y superado el enfrentamiento bíblico entre Avatar y The Hurt Locker, es tiempo de recapitular y ver que nos dejó el Sr. Oscar para conservar y que deberíamos borrar de nuestra memoria.

La victoria de un film relativamente independiente como “mejor película” debería abrirle los ojos a más de uno. Una de las primeras lecciones de este acontecimiento es el hecho de que no necesitas presupuestos escandalosos, ni un gran plan de marketing y publicidad para hacer una buena película. La mayoría de los films “indies” nominados superaron cualquier expectativa en las carteleras. La drama-comedia Up in the Air no pintó nada en los Oscar, pero este pequeño film de Paramount costó tan solo 25 millones de dólares y ya lleva 125 millones recaudados alrededor del mundo. Crazy Heart, de Foxsearchlight, costó a penas 7 millones de dólares y ya pasó los 30 millones recolectados, esto sin contar con el mercado del DVD.

Lo anterior prueba que las buenas películas no necesitan una estatuilla dorada para hacer dinero.

Estos conservadores y considerados resultados no llegaron de la nada. Los festivales de Venecia, Toronto, Sundance, etc. fueron una gran influencia a la hora de considerar las nominaciones a los premios Oscar. Sin ellos probablemente hubiésemos tenido a Avatar compitiendo como mejor película contra la insoportable Transformers. Los Oscar de este año prueban que el circuito de Festivales está más vivo que nunca.

Se podría decir que esta ceremonia apuntó a la humildad. El hecho de darle el premio al mejor guión adaptado a Precious y no a Up in the Air, es una clara muestra de ello. Jason Reitman ha generado mala fama recientemente no precisamente por ser alguien humilde, además de que se daba como un hecho irrefutable que el mismo se llevaría la estatuilla por su genial adaptación, sin embargo la academia prefirió darle un jalón de orejas y recordarle el espíritu de este negocio y hacia adonde debería ir.

A pesar de presentar una lista excesivamente larga de nominados, en esta misma tónica inesperada nos llegó la decisión a mejor película.

En cuanto al evento en sí mismo hubo muy pocas cosas memorables. Los preciados días de Hugh Hackman han pasado.

Empecemos por lo bueno. El discurso de Mo’Nique, muy acertado, sincero y directo, se apreciaría ver más de esto en el futuro. Ben Stiller como siempre hizo la distinción necesaria, ¿Cuándo va a aceptar este hombre la invitación que tantas veces le ha hecho la Academia para animar el evento? Otra cosa rescatable fue el regreso del formato de cinco presentadores, el año pasado lució mejor pero no deja de ser una buena idea y un gran aporte a la premiación.

Ben Stiller rules

Ahora, los mal sabores.

Steve Martin y Alec Baldwin. No hay duda de que cada uno de ellos es fantástico y la idea de unirlos prometía entretenimiento y diversión en un solo combo ganador. No podían estar más equivocados. La mayoría de los chistes fueron muy malos, la química nunca apareció y Martin trató de imponerse sobre Baldwin hacia el final del show con miras a resucitar el programa pero esto nunca pasó. Cada vez que ambos aparecían se generaba una incomodidad inmensa en la pantalla.

Todos los números musicales fueron horribles, Marc Shaiman no pegó ni una, todas muy largas y desacertadas. ¿“Do the robot” con bailarines callejeros para representar las partituras nominadas?, yo paso Sr. Shaiman.

El tributo a John Hughes. Increíblemente aburrido, ni siquiera voy a profundizar en ello.

Hecho a un lado los malos ratos, este año lució mucho más sincero a la hora de otorgar el famoso muñequito dorado, quizás, solo quizás, estemos empezando a ver un cambio en Hollywood hacia un cine más honrado y memorable.

Se parte de la solución y no del problema:

http://www.takepart.com/thecove

Los famosos galardones de Hollywood regresan este año duplicando la cantidad de películas nominadas de cinco a diez y cambiando el proceso de votación. Esta no es la primera vez que ocurren modificaciones de este tipo, pero en dado caso nos deja un extraño sabor en la boca, no es chicha ni limonada, y es que ¿Hasta qué punto el negocio doblega al arte?

Primero vayamos con el sistema de votación. Este año, los votantes deberán enumerar las 10 películas nominadas a “mejor película del año” en el orden de prioridad o de notoriedad que consideren, de manera que el film ganador será aquel que obtenga más números 1 en los votos.

Ahora bien, la idea de este sistema es la de tratar de equilibrar el criterio de los votantes, digamos que tu corazón está con Avatar y el ego de James Cameron pero estás despechado por The Hurt Locker, pues votas por el rip off de Pocahontas como número 1 y le das el número 2 a la súper MILF de Bigelow. Si el comportamiento general de las votaciones fuese este, la academia podría decir que la segunda mejor película del año fue The Hurt Locker, ahora ¿de qué rayos sirve eso? Se supone que para los nominados ya es suficiente currículo entrar en dicha selección, ¿de qué te sirve saber que fuiste la segunda opción más votada? Ya lo puedo ver en las carátulas de los DVD’s “¡La 2da mejor película del año!”, “Two tumbs up to the best second movie of the year!”

¿Qué pasa con la película que reciba menos votos?, no hay ninguna interpretación en dicho resultado más que su nominación fue de relleno y eso ya se entiende cuando dicho film no resulta ganador entre tantos nominados.

“Que onda guey tu peli quedo de décima, ¿tan mala era, no se merecía algo mejor?”

El formato pide al votante que vote por la película que considere que más se lo merezca.

Citando al gran Clint Eastwood en The Unforgiven, “Deserve’s got nothing to do with it”

Este sistema de votación no solo es absurdo sino innecesario. Bajo este sistema no se están otorgando distintas calificaciones a las diferentes películas sino concediendo un único voto por film.

Anudado a esto, la torpeza de niveles bíblicos cometida por Nicolas Chartier, productor de The Hurt Locker, deja aun más en ridículo este sistema. Pedirle a la gente que vote como última opción por Avatar no va a cambiar el resultado de la premiación. El único que podría sentirse afectado por eso sería el ego de Cameron, que a más nadie le importa o interesa.

Ahora, la cantidad de nominados. Todos saben que el premio de mejor película está entre dos opciones, a lo sumo tres, por lo que nominar a siete u ocho películas más es una obvia acción de mercadeo. Básicamente estamos viendo dos categorías en una, “artísticas o al menos lo intentaron” y “mucho dinero nene”

Esta clara y quizás desesperada estrategia de la Academia nos sugiere que veremos a los dos titanes compartiendo distintos galardones o al menos esa es la idea que se intenta proponer a los votantes. Es una manera de lavarse las manos y decir que se está premiando tanto al talento como a la taquilla, cuando en realidad solo debería premiarse al primero que de por si rara vez hace taquilla y no al talento de llenar la sala pues este último se resume generalmente en marketing.

An Education y A Serious Man, son inclusiones hechas para evitar críticas y ser catalogados como unos vulgares comerciantes de DVD’s. Estamos claros que para mejor o peor ambas películas tienen lo suyo, en lo particular ambas me gustaron, pero en realidad donde está el lomito de estás premiaciones anuales es en las categorías a “mejor película extranjera” y “mejor documental”. Música, edición, película animada y escritura siguen siendo nominaciones de mi interés pero mis expectativas se resumen a dos categorías, ¿y las tuyas?

Puntuación: 5 de 5

¿Existe tal cosa como documental de horror? Es probable que este sea el primero de muchos.

La mayoría de los documentales socialmente responsables y rabiosos de indignación, nos fuerzan a presenciar alguna tragedia en retrospectiva, esperando que aprendamos algo de nuestros errores. The Cove es tan oportuno que me duele infinitamente.

Este no es un documental ambientalista que intenta regañar al espectador para que vaya a sembrar un árbol. Cualquier insensible puede inferir que el contenido de este film inspira una indignación sin límites que requiere de su público una respuesta inmediata.

The Cove nos ubica en una lejana costa del Japón, donde un puñado de hombres desesperados y resentidos guarda un secreto que vale mucho dinero y donde un ex entrenador de delfines comienza su camino a la redención.

Rick OBarry representa la cara humana de esta historia. En los años 60, el señor OBarry fue el responsable de capturar y entrenar a cinco delfines que terminarían interpretando al sensacional Flipper en la famosa serie de televisión. En la medida que su relación se fue haciendo más estrecha con estos animales, OBarry comprendió que son creaturas sumamente sensibles, inteligentes y consientes de sí mismas, tan adaptadas a su vida salvaje que al someterlas al cautiverio se les está infligiendo un daño inmensurable. Como consecuencia de un terrible acontecimiento en la vida de OBarry, este es inspirado a cambiar de actitud y se propone impedir que está actividad continúe alrededor del mundo.

Su misión lo lleva a Taiji, un pueblo que aparenta ser devoto de las ballenas y delfines que nadan en sus costas, pero nada puede estar más lejos de la realidad. El lugar es una especie de Rosswell o Hangar 18 para los japoneses de la zona, el acceso está prohibido para extraños y la complicidad del gobierno está a la orden del día. Es por esto que OBarry buscó la ayuda del cineasta Louis Psihoyos y de la Sociedad Preservadora del Océano para exponer los terribles acontecimientos allí ocurridos.

Obarry y Psihoyos arman un equipo, como bien describen, a la Ocean’s Eleven, para desenmascarar el complot. Con un grupo de expertos en cualquier variedad de disciplinas, la policía pisándole los talones y un montón de hazañas peligrosas, Psihoyos logra colocar equipos ocultos de grabación para documentar las atrocidades cometidas por los pescadores. El resultado es simplemente devastador.

La película en sí, es un acto de heroísmo, que nos lleva a lo profundo de las líneas enemigas con un resultado que hay que ver para creer. Está más que advertido que el contenido es sumamente perturbador, pero es algo que realmente hay que ver. La indignación va por la casa.

Al terminar el documental no podía dejar de sentirme culpable y decirme a mí mismo ¿cómo he podido ser tan ignorante? No puedo evitar sentirme cómplice en algún grado de los acontecimientos expuestos.

The Cove es una confirmación de dignidad humana ante lo innombrable. Crear conciencia y reacción es su estandarte.

La acción que inspire este film debe ser concienzuda. Nadie te está pidiendo que vayas a pelear con los pescadores japoneses como hacen los adeptos manipulados por Greenpace, cuyos dirigentes tienen participación en todas las comisiones políticas dedicadas a evitar que este tipo de cosas pasen pero no hacen nada porque también reciben su buena tajada cortesía de la carne de delfín.

Yo crecí viendo y adorando las películas de terror pero nunca había visto algo tan perturbador como las imágines finales de The Cove.

Espero sinceramente que este documental sea una pieza de conciencia viviente que se contagie alrededor del mundo, esparciendo ondas de cambio que lleven a una controversia masiva y por ende a resultados favorables, una justicia global.

The Cove no es solo un documental que comparte con nosotros una tragedia con una historia fascinante, sino que quizás ayude al mundo a ser un lugar mejor. Un testimonio del poder del cine y por ende de lo que debería ser un documental.

El trailer:

Crear conciencia y divulgarla es lo mínimo que podemos hacer. Para colaborar o ayudar de alguna manera, por favor ingresen aquí:

http://www.takepart.com/thecove

El complot 3D

Hollywood se ha contagiado de una nueva fiebre, la de los lentecitos 3D. La locura desatada por la redescubierta ilusión óptica tan solo empieza a insinuarse en el horizonte. Solo basta con mirar la cantidad de películas anunciadas en las recientes semanas que se irán al famoso formato. Mientras sea financiable, se convertirá en un hecho, y es que la tercera dimensión huele a mucho dinero.

Los dueños de los estudios cobran más por películas en este formato, y mientras más se unan al club, mayor serán las ganancias.

El abrumador éxito de Avatar ya ha traído consigo consecuencias ridículas, como en China, donde no se exhibió dicha película en 2D. Si la tendencia continúa a este ritmo, se convertirá en mandato universal hasta el punto que las películas en 2D sean obsoletas. ¿DVD, Blu-Ray? Olvídenlo, 3D Blu-Ray es inevitable y está a la vuelta de la esquina. Si tienen planes de comprar un televisor nuevo, olvídenlo, más pronto que tarde la tecnología 2D estará fuera del mercado cinematográfico casero.

¿Cuál es mi problema con esta reciente tendencia? Que no todas las películas necesitan ser hechas en 3D. El taquillazo de Cameron ha desatado el hambre descontrolado de la industria cinematográfica, donde películas que no fueron ideadas para tal fin están siendo adaptadas al futuro tecnológico como es el caso de Clash of the Titans, donde resulta costoso e inútil.

Usar los pesados lentes 3D de vez en cuando está bien, pero al ritmo que vamos, será de uso obligatorio. No, no exagero, Harry Potter, Iron Man, la atorrante Transformers, Underworld, Ghostbusters, James Bond, Twilight y Spider-Man, son algunas de las franquicias que van con todo y ni hablar de las viejas que serán relanzadas como Star Wars o The Lord of the Rings.

Para una película de una hora y media como tope, está bien, pero las cintas tienden últimamente a perder el control en cuanto a su duración, ahora es común que la película más simplezca te lleve más de dos hora de tu tiempo, casi siempre inmeritoriamente. El nuevo y último film de la saga del mago Potter, indudablemente estará por las dos horas y media aspirando a las tres. Seguro será divertidísimo para los que ya de por si usan lentes o que lleven niños.

Algo que por lo visto a nadie se le ha ocurrido es la ubicación en la sala de cine. De por si estos espacios cuentan con algunos asientos de ubicación terrible, imagínense quedar en la primera línea con una película 3D. La magia del formato no se disfruta si no es aprovechada desde al ángulo correcto, bordes borrosos y mayor concentración es inevitable si no se tiene un asiento céntrico.

A estos factores hay que agregarle los dolores de cabeza y las náuseas, por suerte nunca he padecido de ninguna de las dos, y sin embargo al final de Avatar ya quería tirar los lentes contra la pantalla. No es sabio ignorar la cantidad de personas que tienen problemas de vista y que les toma más trabajo procesar estás imágenes, con el tiempo este sector de espectadores sencillamente optará por no ver la película antes de tener que someterse a una migraña cinematográfica.

Una excusa de otra dimensión

El 3D existe desde los años 40, y tomó unos 70 años de espera para que apareciera una película que lo hiciera meritorio. Pero más allá del redescubrimiento visual, Avatar probó que una película que usualmente hace 200 millones de dólares en taquilla, pasaría a recolectar unos 300 millones gracias al alquiler por el uso de los lentes. De por si, el costo de las entradas al cine aumentó sin derecho a pataleo, si a eso le agregamos el costo de los lentes, podríamos ir olvidando al séptimo arte como un medio de entretenimiento popular.

El 3D está revolucionando el mercadeo, no el medio audiovisual.

Si le pones la etiqueta de LEVIS a un jean de una marca irreconocible y de penosa elaboración, mucha gente no se dará cuenta de la diferencia y lo compraran llenos de júbilo. Lo mismo ocurre con los próximos lanzamientos Hollywoodenses, mucha basura disfrazada con lentes 3D. Espectadores ingenuos verán el logo y pensaran que los espera una aventura digna dentro de la sala de cine, pero lo que no saben es que los aguarda una pesadilla tridimensional. Gracias a esta ingenuidad, estás basuras para todo público hacen un montón de dinero en taquilla que solo sirve para ser invertido en más basura con más dimensiones y menos contenido.

The Walking Dead

Puntuación: 5 de 5

Esta es la historia que lo logró, el cómic y el horror juntos en un gran éxito.

The Walking Dead cuenta la historia de Rick Grimes, un policía pueblerino de Kentucky, que después de ser hospitalizado por un accidente casi fatal mientras cumplía su deber, despierta de un estado de coma para encontrarse con una realidad nefasta.

A pesar del paralelismo con el inicio de 28 Days Later, la serie supera este primer momento en común y desarrolla su propia historia de una manera impecable.

La ciudad ha sido arrasada por una catástrofe sin precedentes, las calles están desoladas y lo único que hay por doquier son muertos andantes. Ante este desolado panorama, Rick emprende la búsqueda de su familia. Con el paso de las publicaciones vemos cómo un protagonista más curtido se une a los supervivientes que va encontrando en busca de un lugar donde establecerse y estar seguros o al menos poder hacer frente a la amenaza que les acecha.

Rick y su gente han conocido la muerte, desesperación, el hambre y la locura a lo largo de su travesía; pero quizás se deban ir preparando para hacer frente a más dolor en sus vidas.

El cómic está escrito por Robert Kirkman e ilustrado por Charles Aldard, quienes ha hecho un trabajo de lujo. Poco a poco la historieta ha aumentado en ventas y lectores al punto que ya parece alcanzar el estatus de clásico. ¿Quién puede leer The Walking Dead sin caer enamorado de sus singulares protagonistas? en el momento que veas que alguien aparece para extenderle la mano a Rick, Andrea, Carl, Michonne, Abraham y el resto, tu corazón ya está por desbocarse. Todas las emociones de paranoia y temor por el bienestar de los héroes de la trama se disparan en el momento en que los personajes se topan con una situación esperanzadora u optimista.

Aunque en realidad la causa de la aparición de los Zombies no se nos revela (al menos no de momento) estos pasan en números posteriores a jugar un papel secundario, dando lugar al desarrollo humano y personal de los personajes y a las diferentes formas de enfrentarse ante este panorama de persecución, muerte y destrucción que han provocado los muertos andantes.

Hay que denotar que Kirkman ha dicho que no es de su interés relatar los motivos del fenómeno, sino las relaciones y reacciones que se dan entre los supervivientes, además ha mencionado que los personajes de la historia realmente saben muy poco sobre las causas en sí de todo lo que ha ocurrido.

Tras miles de muertes brutales e inesperadas de elementos de la trama sumamente queridos, la incertidumbre que provoca este sencillo acto desencadena los peores temores.

Y eso es un mérito que parece exclusivo de este cómic. La familiaridad que desarrollas como lector con los personajes es tal, que simplemente no se me ocurre otra lectura que pueda emularla.

Es verdaderamente sorprendente como tal propuesta puede desatar la paranoia de la manera en que lo hace, en otro cómic no funcionaría. The Walking Dead no se apoya en el elemento visual para infligir temor, el Gore no es su principal herramienta, precisamente las cosas que no se ven son las más espantosas.

La cadena AMC (Mad Men, Breaking Bad) ha comprado los derechos de The Walking Dead con vistas a llevarlo a la pantalla chica.

Para llevar a cabo esta adaptación la cadena ha confiado en Frank Darabont (The Mist, The Green Mille), que se encargará de escribir y dirigir este nuevo proyecto. No se me puede ocurrir una mejor elección para tal labor y con el propio Kirkman asistiendo la producción deberíamos esperar un resultado más que excelente.

El más grande aplauso para el equipo creativo de The Walking Dead; no sólo han sabido desarrollar un drama admirable, sino que saben armar y sostener una historia contundente de la nada.

Hablar de los mejores discos del 2009 es un asunto subjetivo. Pero sirve como referencia, para saber dónde estamos parados; como quién se detiene al borde del barranco y mira hacia abajo por morbosa curiosidad. Mis gustos, selecciones, recomendaciones y advertencias a continuación:

Los mejores discos

1. Them Crooked Vultures (Hard rock, Alternative rock, Psychedelic rock, Blues-rock)
2. The Dead Weather – Horehound (Alternative rock, Garage rock, Blues-rock)
3. Porcupine Tree – The Incident (Progressive rock, Progressive metal, Psychedelic rock)
4. Pearl Jam – Backspacer (Alternative rock, Grunge, Hard rock)
5. Kreator – Hordes of Chaos (Metal, Thrash metal)
6. Alice in Chains – Black Gives Way to Blue (Alternative metal, Alternative rock, Grunge)
7. Slayer – World Painted Blood (Metal, Thrash metal, Speed Metal)
8. Muse – The Resistance (Alternative rock, Electronic Rock)
9. Ida Maria – Fortress Around my Heart (Punk rock, Alternative rock)
10. Neko Case – Middle Cyclone (Indie rock, Alternative country)
11. Megadeth – Endgame (Metal, Thrash metal)
12. Yeah Yeah Yeahs – It’s Blitz! (Alternative rock, Indie rock, Garage punk, Art rock)
13. Rammstein – Liebe Ist Fur Alle Da (Industrial Metal)
14. Chickenfoot (Hard rock)
15. Alice Rusell – Pot of Gold (Soul)
16. Rancid – Let the Dominoes Fall (Punk rock, Ska punk)
17. The Brian Setzer Orchestra – Songs from Lonely Avenue (Swing, Jump blues, Jazz rock)
18. Lily Allen – It’s not me it’s you (Pop, Electro pop)
19. St. Vincent – Actor (Indie)
20. Anneke Van Giersbergen – In your Room (Trip rock, Indie)

Canciones del año

1. Faith Divide us Death Unite us – Paradise Lost
2. Treat me Like your Mother – The Dead Weather
3. Just Breathe – Pearl Jam
4. Heads Will Roll – Yeah Yeah Yeahs
5. Headcrusher – Megadeth
6. Hate Worldwide – Slayer
7. Black Heart Loved – Pj Harvey
8. Battle for the Sun – Placebo
9. Check my Brain – Alice in Chains
10. Demon Prince – Kreator

Los más desvergonzados

Escribir sobre los mejores discos es un trabajo que lleva su tiempo y que lleva un cariño implícito en el resultado. Pero para llegar a construir esa lista, debes atravesar un montón de basura, he aquí los delitos sonoros más graves del año:

1. Robbie Williams – Reality killed the Video Star
Y yo pensaba que Rudebox era un mal disco, aun no pierdo mi capacidad de asombro.
2. Gustavo Cerati – Fuerza Natural
Yo también percibo un Deja Vu cuando escucho este disco, me recuerda todas las malas producciones que he escuchado en mi vida.
3. Mika – The Boy Who Knew Too Much
Primero que nada es un descarado, We Are Golden es esencialmente un “rip off” de Belinda Carlisle Heaven Is A Place On Earth. Mika dice que el disco se enfrenta a sus años de adolescencia y los retos que implicó para él. Entre el acné y Mika me quedo con el primero.
4. Shakira – Loba
Sin palabras, no pienso malgastar teclado en esta “señorita”.
5. Lady Gaga – The Fame Monster
No, no es divertida, es un travesti atorrante que intenta ser Gwen Stefani y que podría causarte un tumor cerebral.
6. The Black Eyed Peas – The E.N.D.
Esperemos honren el nombre del disco.
7. Chris Cornell – Scream
Un intento desesperado de superar una crisis de la edad adulta. Trent Reznor nos hizo reír a todos con su indignación por este disco, gracias Trent.
8. Bon Jovi – The Circle
Mujeres de ochenta años que sueñan tener treinta adoran este disco.

El plagio del año

Outlaw Pete – Bruce Springsteen

Es un “rip off” de I was made for Loving You de KISS, quizás por eso es tan buena. No crean que se me olvidaron los descarados de Coldplay, quienes llegaron a un $ arreglo $ con Joe Satriani. Pero el premio, indiscutiblemente, se lo lleva Bruce por pelotudo.

Puntuación: 4.5 de 5

Una angustiosa temporada llena de grandes giros.

Dexter Morgan llevando una vida de ensueño no prometía exceder los logros alcanzados hasta ahora por la serie, pero después de ver el final de la cuarta temporada debo admitir que me sorprendieron.

Mis expectativas eran un poco altas considerando los inicios de la serie, su desempeño hasta la fecha, siendo la tercera temporada la más floja, y la incorporación de John Lithgow. No voy a dar spoilers, pero he visto este show desde su inicio y nunca Dexter había lucido tan exhausto, torpe y confundido, lo que te hace sentir más simpatía por el asesino televisivo favorito de América.

En esta temporada Dexter Morgan (Michael C. Hall), busca “el secreto” de una vida familiar equilibrada, un sistema que le permita llevar una vida familiar armoniosa y le permita seguir siendo capaz de satisfacer la sed de sangre de su “oscuro pasajero”.

Desafortunadamente la revelación llega muy tarde para nuestro “héroe” en el episodio final The Gateway, el juego del gato y el ratón terminó con consecuencias inimaginables.

La escena final representa una evolución emocional para el protagonista que pudiese traducirse en un reto para los guionistas y un placer para los espectadores. El final salvó la serie, estemos claros, si la serie continuaba su rumbo conservador no iba a llegar muy lejos.

La necesidad de Dexter de ser el verdugo de la maldad fue un tema recurrente en esta temporada, y si realmente se observa con detenimiento cada episodio, se puede ver como este motivo es la fuerza impulsora. Dexter siempre estaba allí para atrapar a los asesinos, pero en la cuarta temporada su necesidad de extinguir el mal por sí mismo se convirtió en una adicción.

El hombre que una vez soñó despierto con un desfile en su honor por su gran heroísmo ahora no parece importarle si alguien realmente se sentía mejor a través de sus acciones. A pesar de que Dexter iba y venía en toda la temporada sobre la conveniencia de matar a Trinity o no, fue en última instancia, negando a Deb su muy necesario cierre en el estacionamiento del hotel. Se suponía que la venganza sería en su honor, pero nunca iba a ser una experiencia compartida. Era sólo para Dexter. Deb no recibiría nada de esa satisfacción.

El egoísmo y la falta de sueño llevaron a Dexter a cometer muchas torpezas, al final el asesino meticuloso y perfeccionista era un desastre y las reglas que se estableció por poco lo hunden.

Algunos episodios a mitad de temporada estuvieron un poco flojos, Lightgow lidiando con sus problemas personales y Hall decidiendo que hacer con el “asesino de la trinidad”, un peloteo un poco extenso en esos temas me enfrió un poco el ritmo y entusiasmo por la serie.

Quinn hizo un poco de rompecabezas con su ida y vuelta a el odio y frustraciones con Dexter y su hipótesis de que este le era infiel a Rita. Esta historia no llegó a ninguna parte pero obviamente puede ser explotada en las siguientes temporadas. La relación entre La Guerta y Batista fue satisfactoria, nada relevante pero mantuvo el aprecio por los personajes.

Las historias paralelas no estuvieron mal pero no tuvieron el mismo punch del caos que las rodeaba.

John Lithgow fue simplemente magnífico en su papel del miserable Arthur Mitchell. Era tan bueno que en realidad fue capaz de llevar unos pocos, raros momentos de simpatía a un hombre tan diabólico. Teniendo en cuenta el inquietante y brutal ciclo de los asesinatos de Trinity, estas pequeñas ventanas de empatía ni siquiera necesitaban estar allí, pero Lithgow encontró una manera de hacerlas funcionar.

Con su impactante final, nos queda claro que la sangre nunca miente y ahora es que hay Dexter pa’ rato.